



La figura de José de Nazaret es cada vez más atrayente, más fascinante. ¿Por qué motivo? Pienso que el secreto de este varón santo está en su unión con Jesucristo, en su misión insustituible de ser padre, maestro, educador de Jesús de Nazaret. No nos engañemos, la figura cada vez más atrayente y fascinante es Jesucristo y para acceder a Él nos conviene fijarnos en las dos personas que más le trataron, que mejor le conocieron: María i José de Nazaret. En esta líneas he prescindido del aparato crítico porque lo concibo como una charla o un comentario escrito a pluma suelta sin pretensiones científicas.
A) El magisterio reciente de los papas
El magisterio de la Iglesia está volviendo una y otra vez a la vida y figura de san José. Pensemos por ejemplo en los tres últimos papas y su personal devoción a este santo. San Juan Pablo II, el gran papa polaco, el papa de la familia, con el mejor documento eclesial publicado hasta ahora sobre el santo Patriarca: la exhortación apostólica Redemptoris Custos. El papa Benedicto XVI, el “bulldozer alemán” o mejor dicho el “Rottweiler de Dios”, sin duda uno de los grandes teólogos del siglo XX-XXI, con su último testamento sobre san José, que explicaré a continuación. Y el papa argentino, con su marcada idiosincrasia ché vos, y su carta entrañablemente familiar Patris corde.
En este breve estudio quiero fijarme sobre todo en la virtud de la fidelidad de san José. Como es bien sabido fidelidad viene del latín fidelitas y este vocablo esta unido a fides, la fe. Un hombre fiel es quien vive de fe, de una fe en Dios Amor, durante toda su vida. Por eso la fidelidad ha sido definida como la perseverancia en el amor en el transcurso de los días. Me gusta la palabra libertad y quiero estudiar y desarrollar esta frase del papa Francisco: la lógica del amor es siempre una lógica de libertad, aplicándola a san José de Nazaret. De Nazaret. También quiero estudiar el tema de Nazaret pues Jesús es Jesús de Nazaret y el santo Patriarca, es José de Nazaret. Pero antes de todo volvamos al papa Benedicto y a su testamento
El papa emérito se retiró en la casa de santa Marta para rezar, pero de alguna manera continuó su evangelización con sus homilias dominicales y algunos artículos teológicos. Sus homilías han sido publicadas con el título ¨El Señor nos lleva de su mano¨ en el año 2025. 57 homilías que son un testimonio póstumo de la excelente predicación del papa Benedicto. No me resisto a citar una palabras de esa homilias que he leído con profunda emoción: ¨Hoy vemos cómo a pesar de todo el aumento del saber y del poder humanos, la vida no se hace más bella, más verdadera: es más, se vuelve cada vez más peligrosa. Cuanto más perdemos la visión de Dios, tanto más perdemos al hombre que se encuentra en gran peligro. Esto es evidente en nuestros días. Y el hombre solo puede curarse si empieza a ver a Dios¨ (p. 132).
Los otros escritos, después de la discusión que provocó sus palabras en libro del cardenal Sahra sobre el celibato, decidió que se publicaran después de su muerte para ahorrarse a sí mismo y a la Iglesia más críticas, sobre todo del ámbito alemán. Y en el año 2023 se publicaron estos artículos en italiano con el título Che cos’é il cristianesimo. Sin lugar a dudas es un testamento espiritual, como viene subtitulado en la edición polaca.
En el prólogo que él mismo escribió explica que al final de este libro, que él mismo había preparado para su publicación, quiere añadir uno de los textos aparecidos en vida como papa emérito. Es una entrevista sobre san José publicada en ¨Die Tagespost, Forum¨ el 1 de abril del 2021. ¨El último capítulo termina con una entrevista dedicada a san José, que por voluntad de mis padre ha sido mi patrón. Cuanto más años tengo su figura se hace para mí más clara evidente. No nos han trasmitido ninguna palabra de José pero sí su capacidad de escuchar y de actuar. Cada vez entiende mejor que su silencio nos habla, y dejando de lado el conocimiento científico, quiere llevarme a la verdadera sabiduría¨.
B) Nazaret: la vida escondida
En esa entrevista nos habla de Nazaret, un lugar desconocido en todo el Antiguo Testamento y el Talmud judío. Algo que llama poderosamente la atención, tan asombroso que Pierre Benoit, uno de los más conocidos y excelentes exegetas, por muchos años rector de la Escuela Bíblica dominicana le dijo a Ratzinger-Benedicto, en una conversación privada, que había llegado a la conclusión de que Nazaret nunca existió. Asombrosamente extraordinario: el Verbo encarnado se ha humillado de tal manera que el lugar elegido para encarnarse y vivir pasa totalmente desapercibido para los contemporáneos de Jesucristo. Lo mismo que nuestro santo, san José: oculto, escondido, sin brillo ni palabras: el varón más grande y santo de la historia de la humanidad, el mejor maestro y discípulo del Salvador del mundo.
El papa emérito cita el gran descubrimiento arqueológico del 2009 que esclareció todas las dudas sobre la existencia de Nazaret. Arqueólogos israelíes difundieron en ese año el hallazgo de la primera casa de la época de Jesús localizada en Nazaret, a sólo unas decenas de metros de la Basílica de la Anunciación, epicentro de la devoción a la Virgen María. La construcción está formada por dos habitaciones y un patio, con una cisterna excavada en la piedra, una casa típica judía de la época, con habitaciones conectadas. Se han encontrado también fragmentos de cuencos de cerámica que se remontan a los siglos I y II de nuestra era, y moldes de yeso, que sólo empleaban las familias judías por motivos de purificación religiosa. Todos los utensilios hallados responden a lo que sería una familia modesta, no hay joyas ni cristales.
Debido a que Nazaret no es mencionada en ningún texto del Antiguo Testamento, ni por el historiador Flavio Josefo, ni en el Talmud judío, algunos eruditos de la corriente histórico-crítica llegaron a plantear la hipótesis extrema de que el pueblo no existía en el siglo I d.C. Estas teorías se basaban en la falta de fuentes documentales contemporáneas a Jesús. Sin embargo, la realidad histórica actual es muy diferente: la postura de dudar de la existencia de Nazaret se debía puramente a un vacío documental en textos no cristianos anteriores al siglo III.
La prueba arqueológica: Hoy en día, la existencia de Nazaret en el siglo I está plenamente demostrada. Diversas excavaciones arqueológicas en la zona han sacado a la luz restos de casas, silos subterráneos, prensas de aceite y tumbas que confirman que en tiempos de Jesús era una aldea agrícola real, aunque sumamente pequeña, pobre y periférica. Por lo tanto, si bien Benoit abordó estas dudas con el rigor y la mente abierta propios de un científico de la historia bíblica, la arqueología moderna descartó por completo la idea de que Nazaret fuera un mito.
Nazaret ocupa un lugar especial en la teología cristiana, a pesar de que en el Antiguo Testamento era un asentamiento insignificante y no aparece en los textos bíblicos. En el Nuevo Testamento, sin embargo, la ciudad se convierte en un punto clave en la historia de la salvación. Los principales temas teológicos asociados con Nazaret incluyen:
a. El Misterio de la Encarnación: Según el Evangelio de Lucas, fue en Nazaret donde el Arcángel Gabriel se apareció a María (la Anunciación). El Fiat («Hágase en mí») pronunciado en Nazaret marca el comienzo de la vida terrenal de Jesús y el momento en que el Verbo se hizo carne.
b. La «Vida Oculta» y la Teología de la Vida Cotidiana: Durante aproximadamente treinta años, Jesús vivió en Nazaret, llevando una vida sencilla y tranquila como artesano. La teología cristiana (enfatizada por el Papa Pablo VI, entre otros) ve la «escuela de Nazaret» como una santificación del trabajo diario, la familia, el silencio y los deberes humanos cotidianos.
c. Una ciudad despreciada (Paradoja de la elección): En tiempos de Jesús, Nazaret tenía fama de ser provinciana y pobre, como se refleja en la pregunta de Natanael en el Evangelio de Juan: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?” (Juan 1:46). Desde una perspectiva teológica, la elección de tal lugar subraya la humildad de Dios, quien entra en la historia humana no a través de centros de poder y riqueza, sino mediante la discreción y la sencillez.
d. Cumplimiento de la profecía: El Evangelio de Mateo menciona que residir en Nazaret era para cumplir las palabras de los profetas: “Será llamado nazareno” (Mateo 2:23). Algunos teólogos relacionan esta palabra con el término hebreo netzer (rama) del Libro de Isaías, señalando a Jesús como el verdadero árbol del tronco de Jesé.
e. El rechazo y el comienzo de la misión: En la sinagoga de Nazaret, Jesús leyó la profecía de Isaías y anunció su cumplimiento, lo cual fue recibido con incredulidad y rechazo por parte de los habitantes. Este acontecimiento simboliza el rechazo del Mesías por su propio pueblo y la posterior proclamación de la Buena Nueva al mundo entero.
C) La fidelidad de san José
Todo esto nos lleva a reflexionar sobre Nazaret y San José. Podemos una vez más fijarnos en José de Nazaret como un hombre tan escondido como oculta estaba Nazaret para los ojos del mundo. Dios tiene otra lógica que supera las expectativas humanas, es la lógica del anonadamiento hasta la cruz pero que lleva a la exaltación de la gloria real del crucificado, haciendo visible su señorío, su divinidad. San José silencioso y oculto es exaltado como el gran santo, el hombre fiel que cumple con su misión de padre, maestro y custodio del Salvador.
La fidelidad es un valor, una virtud fundamental en la vida de las personas. Dios es fiel a su alianza. Jesucristo es fiel y obediente al Padre, cumple su misión. La fidelidad está unida a la verdad, al cumplimiento de lo pactado. El reconocido teólogo jesuita Ignacio De la Potterie escribió una obra fundamental sobre este tema titulada ¨La Verdad de Jesús. Estudios de cristología joanea¨, donde analiza a profundidad el concepto de la verdad (aletheia) en el Evangelio de San Juan.
En esa obra se nos enseña que la verdad es una persona. No hallamos la clásica definición latina de veritas como adequatio rei et intellectus. En el cuarto evangelio, la verdad no es un concepto abstracto o una doctrina, sino que se identifica con el propio Jesús, quien afirma: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. La verdad en Cristo es su relación con el Padre, por eso la verdad es relacional, es interpersonal.
Esta dimensión bíblica y personal de la verdad, explica De la Potterie, tiene un trasfondo hebreo: el vocablo emeth que significa verdad también se refiere a la fidelidad, firmeza, confianza. Aspecto unido al sentido griego de realidad como revelación. La verdad se revela plenamente en la venida de Cristo al mundo para cumplir su misión de Salvador.
Estos conceptos joánicos sobre verdad y fidelidad los podemos también aplicar a san José. El santo Patriarca es verdadero y fiel pues tiene una relación con Jesucristo tan personal, que está en relación con el cumplimiento de la misión salvadora. El debe salvar al salvador ante el peligro de las disposiciones de un corrompido Herodes. Ante las indicaciones del levántate, coge al Niño y a su madre, vete a Egipto y permanece allí, el evangelista empleando el tiempo aoristo nos indica que san José se levantó, cogió y se fue a Egipto permaneciendo allí hasta la llamada del ángel. Acciones, cumplimiento sin palabras. La fidelidad está en el cumplimiento de la misión no en su expresión oral: el Patriarca calla y actúa.
La frase “la lógica del amor es siempre una lógica de libertad” sugiere que el amor se basa en la idea de escoger, ser elegido y elegir con autonomía. En lugar de ser una obligación rígida o una necesidad condicionada por normas externas, el amor verdadero permite que cada persona decida libremente sus emociones, sus límites y sus compromisos. Esta libertad no significa ausencia de responsabilidad, sino la posibilidad de construir relaciones que se respeten mutuamente y que aferren la dignidad de cada individuo.
En el contexto de las relaciones humanas, la libertad implica:
En síntesis, la lógica del amor como libertad sostiene que la relación debe estar fundada en la autonomía, la responsabilidad y la elección mutua, permitiendo que cada persona se comporte de forma auténtica dentro de la relación. Una relación que está fundada en la verdad de la persona humana y de su relación con la Trinidad.
D) Conclusiones
En el 2025 celebramos los mil setecientos años del primer concilio ecuménico en Nicea. En diferentes discursos sobre el sentido de la doctrina del omousious to Patri se ha vuelto a recalcar la importancia de la teología, especialmente de la teología trinitaria y también cristológica para entender lo qué es el hombre. En concreto el concepto de persona, el personare latino que hace resonar la voz, o el prosopon griego que mira a la cara, es revolucionario para entender a Dios trino y para entender el ser personal de cada hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Es decir no solo la naturaleza humana, intelectual y libre, es analógicamente parecida al Creador, sino que cada persona humana está en una relación también analógica con las tres personas divinas, en la unidad de naturaleza.
Son bien conocidas las palabras de Gaudium et Spes que vienen a decir, sin ser literal lo que escribo, que solo en Jesucristo el hombre se conoce a sí mismo, que Dios en Cristo revela la dignidad de cada ser humano, creado no para otros sino para él mismo. Es decir cada persona humana no es un instrumento para otra, constituye una finalidad en sí mismo, tiene una grandeza fruto de su condición de hijo de Dios que le da una verdadera libertad y por eso la posibilidad de amar superando la barrera de la temporalidad, es decir amar fielmente, con fe, hasta el fin de sus días.
Nicea con su cristología nos dice que la humanidad de Cristo es asumida por la persona del Verbo, que la corporalidad está dentro de la personalidad, que la persona no tiene cuerpo sino que es cuerpo. La vida corporal como la persona es un don, nadie se lo da a sí mismo y nadie puede cambiarlo. Sería absurdo que una persona nacida en Varsovia dijera que no, que él no ha nacido en esa ciudad sino en New York, pues así lo decide libremente. La libertad del hombre no puede mutar su naturaleza, su don recibido. Los hechos no se cambian, las personas no pierden nunca su identidad corporal, hombre o mujer, tertium non datur.
Es conocida la respuesta rápida de san Juan Pablo II en su primera entrevista como papa a la pregunta: ¿qué frase de la Biblia elegiría? El santo Padre respondió en latín: Veritas liberabit vos. Algún político ateo en su ignorancia refiriéndose a esta frase afirmó, que su programa es inverso: la libertad nos da la verdad. Es un programa no solamente anticristiano, sino antihumano, que destruye los anhelos de felicidad y de sentido que anidan en todo ser humano. Si mi libertad crea la realidad, entonces no hay posibilidad de Dios, ni de sentido, ni de transcendencia. Entonces el ser humano está condenado a la existencia sin ninguna posible trascendencia, entonces Dios a muerto y con él también muere el hombre y todo se resuelve en una pasión inútil.
La tradición judeocristiana nos dice que el hombre no solamente tiene cuerpo – soma en griego o mejor sarx que en español se traduce por carne y que corresponde al término hebreo basar – y que también tiene psique, el nefes hebreo, anima latina, sino que posee una tercera dimensión que supera la dualidad platónica materia-forma, cuerpo-alma, esa tercera dimensión es la ruah hebrea, el pneuma griego, el espíritus latino. El hombre es por naturaleza espiritual, es decir es capax Dei, tiene el espíritu de Dios, está abierto a la trascendencia. Si cortamos esas raíces hacemos un daño mucho más grande que el cortar las alas a un águila.
La fidelidad al plan de Dios consiste en aceptar la propia naturaleza corpórea perteneciente a la persona de cada uno, persona masculina o femenina. La santa pureza es integración de la sexualidad en la realidad personal y por eso una fidelidad al plan divino es una fidelidad a la propia identidad personal y en todos exige la castidad. En san José la santa pureza vivida en un verdadero amor conyugal con abstinencia del uso de la sexualidad está unida a su fidelidad, a su fe en Dios y en los planes preparados por la Providencia: ser el padre de Jesucristo siendo el verdadero esposo de santa María.
Czasami dostrzegałem, jak oczy sportowca rozbłyskują, gdy staje on w obliczu przeszkód, które musi pokonać. Cóż za zwycięstwo! Patrzcie, jak przezwycięża te trudności! Tak właśnie patrzy na nas Bóg, nasz Pan; On miłuje nasz trud. Zawsze będziemy zwycięzcami, ponieważ On nigdy nie odmawia nam wszechmocy swej łaski. Nie ma więc znaczenia, że musimy się zmagać, gdyż On nas nie opuszcza (182, *Przyjaciele Boga*).
Święty Josemaría nie był sportowcem. Choć inni święci – jak choćby św. Jan Paweł II – są bardziej znani ze swego zamiłowania do aktywności fizycznej, założyciel Dzieła często odwołuje się do sportu jako przykładu chrześcijańskiej walki. Faktem jest, że historia całego Kościoła pełna jest ludzi walczących i – o ile mi wiadomo – nigdy nie było świętych szukających jedynie własnej wygody. Życia chrześcijańskiego nie należy postrzegać jako schronienia dla tych, którzy szukają łatwego życia, wolnego od problemów. Przeciwnie, święci to ludzie, którzy zrozumieli, że Boża łaska wzywa nas do zaangażowania wszystkich naszych sił. Święty Josemaría posługuje się postacią sportowca właśnie po to, by rozwiać złudzenie wygodnego, „mieszczańskiego” chrześcijaństwa. W niniejszym tekście omówimy trzy zagadnienia: kim jesteśmy („człowiek Boży”), potrzebę treningu i rywalizacji (na wzór sportowców) oraz to, z czego rezygnujemy. Jednocześnie prośmy Pana i Najświętszą Pannę, aby nie pozwolili nam popaść w letniość i by pomogli nam kroczyć Bożą drogą w dążeniu do nagrody, którą On nam obiecał.
I. Człowiek Boży
W Piśmie Świętym miano to nie jest zarezerwowane dla kogoś, kto zajmuje się sprawami religijnymi zawodowo, lecz dla osoby, która oddała całe swoje życie Bogu. Kluczowe pytanie leżące u podstaw naszego postępowania dotyczy kierunku, w jakim zmierza nasze życie: do kogo należy mój czas, mój umysł i moja zdolność do kochania?
Bóg nie nagradza nas tak, jak ma to miejsce w transakcji handlowej, lecz czyniąc nas członkami swojej rodziny. Punktem wyjścia do refleksji nad życiem chrześcijańskim jest fakt, że chrześcijanin jest prawdziwie dzieckiem Bożym. „Poznaj, chrześcijaninie, swoją godność” – stwierdza jeden z Ojców Kościoła w swoim kazaniu. Ta godność bycia synem stanowi fundament działań, których się od nas oczekuje, postępowania, jakiego wymaga Bóg, a także samej duchowej walki. A „nagrodą” będzie sam Bóg, który oddaje nam samego siebie. Człowiek Boży „biegnie”, ponieważ pragnie podobać się swojemu Ojcu; wie, że sprawdzian jego życia odbywa się przed jednym tylko widzem: Bogiem Ojcem. Sukces, oceny na uczelni czy status społeczny mają znaczenie bardzo względne. Prawdziwy sens naszego ascetycznego wysiłku kryje się w spojrzeniu Ojca, który widzi to, co ukryte, i obiecuje nam szczęście przewyższające wszelki trud znoszony na ziemi.
II. Biegnijcie tak, abyście nagrodę zdobyli
Porównując człowieka Bożego do sportowców, święty Josemaría nie jest odkrywczy; czynił to już wcześniej święty Paweł, odnosząc się do zawodów sportowych epoki hellenistycznej i rzymskiej. Warto na to zwrócić uwagę, zważywszy że Apostoł – jako Hebrajczyk – mógłby w innych okolicznościach nie przywiązywać do takich spraw większej wagi. W tamtych czasach publiczne igrzyska – takie jak olimpiada czy igrzyska istmijskie w Koryncie – stanowiły najwyższy wyraz wysiłku i przygotowania obywatela. Sportowiec poddawał się surowej dyscyplinie: dziesięciu miesiącom ścisłej wstrzemięźliwości, rygorystycznej diecie i wyczerpującym treningom w pełnym słońcu. Wszystko to dla przemijającej nagrody: wieńca laurowego, który więdł po kilku dniach.
Święty Paweł, który prawdopodobnie zetknął się z tą atmosferą w odwiedzanych przez siebie pogańskich miastach, posługuje się obrazem fizycznego wysiłku, by zawstydzić chrześcijan i wytrącić ich z błogiego samozadowolenia. Skoro sportowiec potrafi zapanować nad swoim ciałem dla przemijającego zwycięstwa, jakże my możemy zaniedbywać własne przygotowanie do wieczności? Pisze o tym w Pierwszym Li 'cie do Koryntian:
„Czyż nie wiecie, że gdy zawodnicy biegną na stadionie, wszyscy wprawdzie biegną, lecz jeden tylko otrzymuje nagrodę? Biegnijcie tak, abyście ją zdobyli”. „Każdy, kto staje do zawodów, we wszystkim zachowuje wstrzemięźliwość; oni czynią to, by otrzymać wieniec znikomy, my zaś – niezniszczalny” (1. List do Koryntian 9, 24–25).
W niedawnym liście zatytułowanym „Życie w obfitości” Ojciec Święty ukazuje sport jako drogę do świętości, realizowaną poprzez cnoty, pracę zespołową oraz zdolność do stania się uniwersalnym językiem pokoju.
III. Entrenamiento para ser fiel
La conclusión es un llamado directo a movernos y dejar la apatía. La vida regalada, sedentaria o cómoda es lo contrario a la alta competencia espiritual. El mismo san Pablo no escribía desde la comodidad de un escritorio, sino con el cuerpo lleno de cicatrices por su fidelidad: «Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces padecí naufragio; un día y una noche pasé en alta mar» (2 Cor 11, 24-25).
Los azotes y los naufragios de Pablo no fueron accidentes de viaje, sino un entrenamiento muy duro para ser fiel. No buscaba sufrir porque sí, sino que aceptaba el dolor como parte de su entrega a lo que le encomendaba el Padre Dios.
Esta misma lucha contra la comodidad la vemos en tantos santos. San Juan Pablo II, siendo Papa, se escapaba de vez en cuando a las montañas para esquiar. Para él, el esquí no era un lujo, sino un espacio de esfuerzo y oración. Bajar la montaña nevada era una forma de hablar con Dios, donde la velocidad y el frío le exigían dominar el cuerpo y concentrarse al máximo. Cuando algunos se extrañaban de ver a un Papa esquiando, él decía con humor que era más barato eso que organizar otro cónclave. Sabía perfectamente que el espíritu necesita la intemperie del esfuerzo físico y que un sucesor de San Pedro no podía acomodarse.
San Josemaría enseñó lo mismo: la comodidad es el veneno que duerme el alma. El esfuerzo diario que él nos pide no es hacer sacrificios raros, sino poner amor en lo cotidiano, como explica en este punto de Camino:
«La santidad no consiste en hacer cosas cada día más difíciles, sino en hacerlas cada día con más amor» (Camino, n. 823). Si quieres dile al Señor mientras rezas: me comprometo a vivir todos los sacrificios que manda la Iglesia (¿te acuerdas por ejemplo de la abstinencia los viernes de Cuaresma?¿de sostener el culto con tu dinero?) y esforzarme con la ayuda de Dios por ser mortificado.
Sport jest pod wieloma względami metaforą życia duchowego. Święty Paweł zachęcał pierwszych chrześcijan do dążenia do świętości, posługując się tym obrazem: „Czyż nie wiecie, że gdy zawodnicy biegną na stadionie, wszyscy wprawdzie biegną, lecz jeden tylko otrzymuje nagrodę? Tak biegnijcie, abyście ją otrzymali. Każdy, kto staje do zawodów, we wszystkim zachowuje wstrzemięźliwość. Oni zaś otrzymują wieniec znikomy, my zaś – niezniszczalny” (1 Kor 9, 24–25).
W okresie Wielkiego Postu słowa św. Josemaríi nabierają szczególnego znaczenia: „Dobry sportowiec nie zabiega o jedno zwycięstwo, osiągnięte za pierwszym podejściem. Przygotowuje się i trenuje przez długi czas, z ufnością i spokojem: próbuje raz po raz, a nawet jeśli początkowo mu się nie udaje, wytrwale dąży do celu, aż pokona przeszkodę” (*Kuźnia*, 169).
Z okazji Zimowych Igrzysk Olimpijskich i Paraolimpijskich we Włoszech Papież wystosował list, który zamieszczamy tutaj w całości. Odwołując się do dziedzictwa świętych, takich jak Tomasz z Akwinu czy Jan Bosko, ukazuje on sport jako drogę do jedności życia, integrującą „ciało, relacje i wnętrze”. Papież przypomina, że w tym ujęciu trening duszy i ciała zawsze zmierzają do tego samego celu.
Rozszerzając spojrzenie na poziom zawodów sportowych [trzeba zauważyć, że] one również mogą odgrywać ważną rolę w sprzyjaniu jedności między osobami. Interesujące jest to, że słowo rywalizacja wywodzi się z dwóch łacińskich korzeni: cum – „razem” – i petere – „prosić/dążyć”. W rywalizacji można zatem powiedzieć, że dwie osoby lub dwie drużyny wspólnie dążą do doskonałości. Nie są śmiertelnymi wrogami. W czasie poprzedzającym lub następującym po zawodach istnieje zazwyczaj możliwość spotkania się i poznania.
Właśnie dlatego – gdy rywalizacja sportowa jest autentyczna, wymaga wspólnego paktu etycznego: lojalnej akceptacji zasad i poszanowania prawdy współzawodnictwa. Odrzucenie dopingu i wszelkich form korupcji jest na przykład kwestią nie tylko dyscyplinarną, ale dotyka samej istoty sportu. Sztuczne fałszowanie wyniku lub kupowanie rezultatu oznacza zerwanie z wymiarem cum-petere, przekształcając wspólne dążenie do doskonałości w indywidualną lub stronniczą dominację.
Prawdziwy sport natomiast wychowuje do spokojnego stosunku do ograniczeń i do normy. Ograniczenie jest progiem, który należy przyjąć i oswoić: to ono nadaje znaczenie wysiłkowi, sprawia, że postęp jest zrozumiały, a zasługa – rozpoznawalna. Norma to współdzielona „gramatyka”, która umożliwia samą grę. Bez zasad nie ma rywalizacji ani spotkania, a jedynie chaos lub przemoc. Akceptacja ograniczeń własnego ciała, czasu, zmęczenia i przestrzeganie wspólnych zasad oznacza uznanie, że powodzenie wynika z dyscypliny, wytrwałości i lojalności.
W tym sensie sport daje decydującą lekcję również poza areną zmagań: uczy, że można dążyć do maksimum, nie zaprzeczając swojej kruchości, że można zwyciężać bez poniżania, że można przegrać, nie będąc pokonanym jako osoba. Uczciwa rywalizacja strzeże w ten sposób wymiaru głęboko ludzkiego i wspólnotowego: nie rozdziela, lecz buduje więź; nie absolutyzuje wyniku, lecz docenia drogę do niego; nie ubóstwia osiągnięć, lecz uznaje godność tego, kto gra.
Zdrowe współzawodnictwo i kultura spotkania dotyczą nie tylko zawodników, ale także widzów i kibiców. Poczucie przynależności do własnej drużyny może być bardzo znaczącym elementem tożsamości wielu kibiców: podzielają oni radości i rozczarowania swoich idoli i odnajdują poczucie wspólnoty z innymi kibicami. Zwykle jest to czynnik pozytywny w społeczeństwie, źródło przyjacielskiej rywalizacji i żartobliwych przekomarzań, ale może stać się problematyczny, gdy przeradza się w formę polaryzacji, prowadzącą do przemocy słownej i fizycznej. Wówczas kibicowanie – z wyrazu wsparcia i uczestnictwa – przekształca się w fanatyzm, a stadion staje się miejscem starć zamiast spotkań. W tym przypadku sport nie jednoczy, ale radykalizuje, nie wychowuje, ale demoralizuje, ponieważ redukuje tożsamość osobistą do ślepej i opozycyjnej przynależności. Jest to szczególnie niepokojące, gdy kibicowanie jest powiązane z innymi formami dyskryminacji politycznej, społecznej i religijnej oraz jest wykorzystywane pośrednio do wyrażania głębszych form niechęci i nienawiści.
Jeśli masz na tyle kontrkulturowej śmiałości, by mieć małe dzieci i zabierać je na mszę, jest bardzo prawdopodobne, że prędzej czy później znajdziesz się w sytuacji klinicznej: zimny pot będzie Ci spływał po plecach, gdy będziesz się starał utrzymać swoje maluchy w ryzach; poczujesz się – w stanie marzenia… lub nie – jakby wszystkie oczy były wpatrzone w Twój kark, oceniając Cię z potępieniem (choć normą jest, że każdy żyje w swoim własnym świecie); będziesz skupiał swoją uwagę na poziomie nadludzkim, aby nie przegapić ani jednego szczegółu nabożeństwa, a jednocześnie nie dopuścić, by smoczek wpadł w żyrandol lub by Twoje dziecko nie pomyliło środkowego przejścia z bieżnią.
A przede wszystkim doświadczysz mieszanki wyrzutów sumienia, wspomnień i przerażenia w momencie konsekracji, kiedy cała parafia milczy i klęczy, a twoje dziecko drga w charakterystycznym spazmie przed głośnym krzykiem.
A jednak nie przestawaj chodzić na mszę z dziećmi. Nawet jeśli jest to trudne. Nawet jeśli musisz wyjść na kilka minut do atrium, żeby je uspokoić i nie rozpraszać zbytnio innych wiernych. Nawet jeśli spóźnisz się niedziela po niedzieli. Nawet jeśli msza dla dzieci wydaje ci się okropna, ale to jedyna, na której inne maluchy robią więcej hałasu niż twoja.
Z pewnością nie pomaga fakt, że niektórzy parafianie nie do końca rozumieją moment historyczny, w którym żyjemy, i ignorują fakt, że przyszłość Kościoła wymaga, aby rodziny chodziły do kościoła ze swoimi maluchami. Nie pomagają również ci niedbali rodzice, którzy zaniedbują swoje dzieci, nie ucząc ich nawet najbardziej podstawowych zasad etykiety liturgicznej. Ale każdy etap życia ma swoje bitwy i krzyże, a te przykre próby reprezentują społeczny wymiar plagi, która pielęgnuje cnotę w dzieciństwie. Czasami „ciasna brama” Ewangelii jest bardzo podobna do małego wejścia do Imaginarium. I, czy się to komuś podoba, czy nie, przejście przez nią to jedyny sposób, aby dziecko w wieku pięciu, sześciu, siedmiu lat – i starsze – nauczyło się zachowywać podczas Mszy Świętej, rozumiało każdą jej część, wiedziało, co i dlaczego mówić podczas liturgii, zrozumiało, że podczas konsekracji „Jezus prawdziwie przychodzi”, poczuło parafię jako swój dom i stanęło w kolejce nie po Komunię Świętą, ale po błogosławieństwo kapłana.
Wykorzystaj moment Komunii, aby modlić się w ciszy na kolanach o to, co dziecko nosi w sercu. Zabieranie go do kościoła od najmłodszych lat, zamiast chować go na zmianę lub zostawać w parku,
może być mniej wygodne, ale to jest
nasze obowiązki jako rodziców, w naszej
odpowiedzialności jako pierwszych wychowawców naszych dzieci
w wierze. Czy ktokolwiek może sobie wyobrazić Józefa i Maryję zostawiających
Dziecko poza „rzeczami Ojca”?
Oczywiście, odpowiedzialność za pokazanie
dzieciom oblicza ich Ojca nie wyczerpuje się na niedzielnej celebracji. Nie ogranicza się też
do „mojego małego Jezusa”.
Święta Teresa z Ávili wyjaśniła w swojej Księdze swojego życia, że to świadectwo jej
rodziców obudziło w niej „w wieku sześciu lub siedmiu lat” pragnienie kochania Boga. I szczególnie wspomniał o przykładzie swojego ojca w kontaktach z innymi, o oddaniu matki do różańca i o tym, jak oboje się modlili w oczach swoich dzieci. Święty Henryk de Ossó wyjaśnił również, jak ważne jest „kształtowanie obrazu Jezusa w sercach dzieci”.
Współczesne teorie przywiązania dowodzą, że pierwsze lata życia są niezbędne do budowania więzi z rodzicami, rodzeństwem, przyjaciółmi i społecznością, co prowadzi do silniejszego życia emocjonalnego.
Dlaczego zatem pomijać Boga w tym równaniu? Ponieważ, co więcej, modlitwa z dziećmi – i modlitwa za dzieci – to jedno z tych zadań, w których nikt nie może zastąpić rodziców. I o ile gdy są małe, mogą wystarczyć nocne modlitwy, które przekazują formułki i akty strzeliste, które pozostaną z nimi, to w miarę jak dorastają, konieczne jest wprowadzenie ich w intymny dialog
z Jezusem i Maryją. Między innymi dlatego, że modlitwa dziecka to pocisk wymierzony w linię wodną wroga i broń potężniejsza niż rezolucja ONZ.
Co ciekawe, pokusą dla rodziców jest osłabienie wysiłków w duchowym wymiarze
swoich dzieci, gdy dorastają i bardziej angażują się w troski świata. Jakby
praca domowa, zajęcia pozalekcyjne czy kariera były ważniejsze niż relacja ze
Stwórcą Kosmosu, albo jakby Bóg-z-nami był tylko dziecięcą bajką. Uważajcie na to,
bo to wiele mówi o wierze dorosłych.
Święty Jan Paweł II podsumował to w ten sposób, w encyklice, która powinna być lekturą obowiązkową dla każdej rodziny, która poważnie traktuje ideę bycia Kościołem domowym: Familiaris Consortio: „Rodzice chrześcijańscy mają szczególny obowiązek wychowywania swoich dzieci do modlitwy, stopniowego wprowadzania ich w odkrywanie tajemnicy Boga i w osobistą rozmowę z Nim. (…) Podstawowym i niezastąpionym elementem wychowania do modlitwy jest konkretny przykład, żywe świadectwo rodziców; tylko modląc się razem z dziećmi, ojciec i matka, sprawując swoje królewskie kapłaństwo, wnikają głęboko w serca dzieci, pozostawiając ślady, których późniejsze wydarzenia życiowe nie będą w stanie zatrzeć”.
Wszystko w tym życiu jest tymczasowe. Płynąć 50 km duc in altum na Cape Cod, by widzieć różne rodzaje wieloryb i delfin jest to doświadczenie nietypowe – a dla mnie niezapomniane i niepowtarzalne. Natomiast najbardziej ciekawa rzecz to patrzeć na sporo amerykańscy ludzie a przede wszystkim na dzieci, które krzyczały z wielką emocją na widok big fishes i wszędzie skakujace i bawiące delfiny.
Pani capital przemawiała beż prerzwy. Look at one o’clock, at fiel o’clock, straitgh ahead, at leven o’clock. I can remember child voice loud asking: where is leven o’clock?
Kilka miesięcy temu moja siostra zoprosiła mnie i mojego brata -też księdzem, do Bostonu gdzie mieszka ponad trzydzieści lat. Ona zrobiła doktorat phd w Harwardzie i tam została. Podróż okazała się możliwa i w niedzielę 31 mają roku pańskiego 2026 razem z Carlosem lecieliśmy z Madrytu do Bostonu – 7⃣ godzin bezpośredniego lotu. Byłem pierwszy raz na terminal T4 z Batajas i Byłem pod wrażeniem wielkiego pomieszczenia.
W samolocie słuchać było mówić dużo po hiszpańsku pomimo widocznej różnicy ludzi. Atrakcją lotu była częstoliwość poddania czegoś do picia czy jedzenia.
Już w Bostonie czujesz inność. To pierwszy świat, ale widzisz wielu bezdomnych i żywych ludzi ulicami Bostonu. Tak, są dobre samochody, ale na ulicach Watertown warto prowadzić samochód spokojnie ponieważ asfalt norówny z małymi dziurami. To najbardziej rozwinięty kraj na świeci gdzie wszędzie widzisz kable elektroniczne wiszące na zewnątrz





Kilka miesięcy temu moja siostra zoprosiła mnie i mojego brata -też księdzem, do Bostonu gdzie mieszka ponad trzydzieści lat. Ona zrobiła doktorat phd w Harwardzie i tam została. Podróż okazała się możliwa i w niedzielę 31 mają roku pańskiego 2026 razem z Carlosem lecieliśmy z Madrytu do Bostonu – 7⃣ godzin bezpośredniego lotu. Byłem pierwszy raz na terminal T4 z Batajas i Byłem pod wrażeniem wielkiego pomieszczenia.
W samolocie słuchać było mówić dużo po hiszpańsku pomimo widocznej różnicy ludzi. Atrakcją lotu była częstoliwość poddania czegoś do picia czy jedzenia.
Już w Bostonie czujesz inność.





Kilka miesięcy temu moja siostra zoprosiła mnie i mojego brata -też księdzem, do Bostonu gdzie mieszka ponad trzydzieści lat. Ona zrobiła doktorat phd w Harwardzie i tam została. Podróż okazała się możliwa i w niedzielę 31 mają roku pańskiego 2026 razem z Carlosem lecieliśmy z Madrytu do Bostonu – 7⃣ godzin bezpośredniego lotu. Byłem pierwszy raz na terminal T4 z Batajas i Byłem pod wrażeniem wielkiego pomieszczenia.
W samolocie słuchać było mówić dużo po hiszpańsku pomimo widocznej różnicy ludzi. Atrakcją lotu była częstoliwość poddania czegoś do picia czy jedzenia.
Już w Bostonie czujesz inność.
Święty Józef – mąż Maryi w nauczaniu św. Josemarii Escrivy https://share.google/M2AtrOH1pJDbRgyya
Papież Franciszek w swoim liście Patris corde mówi o świętym Józefie podkreślając, że on jest przede wszystkim ojcem: jest ojcem umiłowanym, ojcem czułym i posłusznym, ojcem przyjmującym z otwartą odwagą, człowiekiem pracy i w końcu, na siódmym miejscu jako znak czy liczba doskonała określa świętego Józefa jako ojca w cieniu.
I tam mówi papież Franciszek o cnoty świętej czystości u świętego Józefa, temat mojego referatu. Konkretnie w tym siódmym akapicie możemy czytać następujące zdanie: „Czystość to wolność od posiadania we wszystkich dziedzinach życia”. I to będzie temat tego wykładu czy rozważanie, które ma charakter przede wszystkim duszpasterski. Powtarzam jeszcze raz to zdanie, kluczowe, aby dobrze rozumieć znaczenie świętej czystości: „Czystość to wolność od posiadania we wszystkich dziedzinach życia”.
Poczytajmy trochę ten numer siódmy od listu Patris corde, by lepiej zrozumieć kontekst. „Polski pisarz Jan Dobraczyński w książce Cień Ojca opowiedział w formie powieści o życiu świętego Józefa. Przez sugestywny obraz cienia określił postać Józefa, który w stosunku do Jezusa jest cieniem Ojca Niebieskiego na ziemi: osłania Go, chroni, nie odstępuje od Niego, podążając Jego śladami.
Być ojcem oznacza wprowadzać dziecko w doświadczenie życia, w rzeczywistość. Nie zatrzymywać go, nie zniewalać, nie brać w posiadanie, ale czynić je zdolnym do wyborów, do wolności, do wyruszenia w drogę. Być może z tego powodu, obok miana ojca, tradycja umieściła przy Józefie także miano „przeczystego”. Nie jest to jedynie określenie emocjonalne, ale synteza postawy będącej przeciwieństwem posiadania. Czystość to wolność od posiadania we wszystkich dziedzinach życia. Tylko wówczas, gdy miłość jest czysta, jest naprawdę miłości”.
Religia chrześcijańska ciągle jest religią zbawienia i radości, jest Boskim objawieniem wyjaśniającym znaczenia Boga i człowieka. Człowiek nie tylko dąży koniecznie do szczęścia, dąży koniecznie do celu: do wypełniania swojego człowieczeństwa. Każda osoba ludzka pragnie sensu życia, cierpienia i śmierci. I tutaj dążymy do sedna treści wiary chrześcijańskiej według słowa św. Piotra: Panie, do kogóż pójdziemy? Ty masz słowa życia wiecznego. A myśmy uwierzyli i poznali, że Ty jesteś Świętym Boga (J 6, 68-69).
Chrystus, doskonały człowiek i Bóg, mówi do nas dziś, że nasze ubóstwienie wymaga doskonalenia naszego człowieczeństwa. Być chrześcijaninem znaczy żyć tak jak nasz Mistrz Jezus Chrystus, czyli być lepszym człowiekiem, czyli rozwijać u nas cnoty ludzkie. Łaska Boga, która zawsze ma pierwszeństwo, tak działa u nas, że czyni u nas lepszymi ludźmi. Natomiast osoba ludzka musi współpracować z łaską i praktykować cnoty, by w ten sposób. Najważniejsza cnota to miłość, ponieważ człowiek został stworzy z miłości i aby miłował, ale bez czystości nie ma miłości. Z tego powodu święta czystość jest warunkiem sine qua non, by człowiek potrafił kochać Boga, bliźniego i siebie samego.
Powtarzamy jeszcze raz słowa Patris corde: “Czystość to wolność od posiadania we wszystkich dziedzinach życia. Tylko wówczas, gdy miłość jest czysta, jest naprawdę miłością. Miłość, która chce posiadać, w końcu zawsze staje się niebezpieczna, krępuje, tłumi, czyni człowieka nieszczęśliwym” (nr 7).
Niedawno obejrzałem po raz drugi Masz wiadomość – You’ve Got Mail, amerykańska komedia romantyczna z 1998 gdzie grając Meg Ryan i Tom Hanks rzeczywiście prawie trzydzieści lat młodzi. Dla tych, którzy obejrzeli ten znany film, może pamiętając jak aktorka ogólna mieszka z chłopakiem, a aktor z dziewczyną. Dwie pary bez żadnego ślubu ani zaangażowanie. Film pokazuje jak wygląda relacja partnerska pod koniec XX wieku w społeczeństwie amerykańskim i jak się rozpada, ponieważ gdzie tylko łączy seks tam nie ma żadnej przyszłości. Człowiek potrzebuje prawdziwej miłości gdzie wierność i zaufanie otwiera się całkowicie na drugą osobę. Prawdziwa miłości żąda ze swojej natury czystości.
Święta czystość i serce ludzkie według Dilexit nos
Karol Meissner zwrócił uwagę, że łacińska formuła przysięgi małżeńskiej, gdzie jest mowa o tożsamości małżeńskiej, różni się od współczesnego tłumaczenia polskiego. Kluczowym sformułowaniem jest „Ego accipio te” , co oznacza „Ja przyjmuję ciebie” , nie „Ja biorę ciebie” jak brzmi w rytuale polskim. Chodzi tutaj o małym niuansie, mianowicie: współmałżonek jest darem, nie chodzi o posiadanie, ale o przyjmowanie daru drugiej osoby.
Przyjmowanie drugiej osoby wewnątrz siebie, ponieważ “w sercu każdego człowieka zachodzi paradoksalny związek między dowartościowaniem siebie a otwartością na innych, między bardzo osobistym spotkaniem z samym sobą a darem z siebie dla innych. Człowiek staje się sobą dopiero wtedy, gdy nabywa zdolności rozpoznawania drugiego, i spotyka się z drugim, który jest w stanie rozpoznać i zaakceptować własną tożsamość” (Dilexit nos, 18).
Miłość i czystość to sprawa serca i wolności. “Potrzebujemy, aby wszystkie działania były poddane pod „polityczną dominację” serca, aby agresja i obsesyjne pragnienia znalazły spokój w większym dobru, które oferuje im serce, oraz w sile, jaką ma przeciwko złu; aby także inteligencja i wola oddały się na jego służbę, odczuwając i smakując prawdy, zamiast chęci ich zdominowania, jak często czynią to niektóre nauki; aby wola pragnęła tego większego dobra, które serce zna, a także aby wyobraźnia i uczucia pozwoliły się łagodzić przez bicie serca” (Dilexit nos, 13).
“Serce jest również zdolne do zjednoczenia i zharmonizowania własnej osobistej historii, która wydaje się rozbita na tysiąc kawałków, ale w której wszystko może mieć sens. To jest to, co Ewangelia wyraża w spojrzeniu Maryi, która patrzy sercem. Ona potrafiła prowadzić dialog z doświadczeniami, które przechowywała, rozważając je w swoim sercu, dając im czas: przedstawiając je i zachowując wewnątrz, aby o nich pamiętać” (Dilexit nos, 19).
“W erze sztucznej inteligencji nie możemy zapominać, że do ocalenia człowieczeństwa niezbędne są poezja i miłość. To, czego żaden algorytm nigdy nie będzie mógł pomieścić, to na przykład, ten moment z dzieciństwa, który pamięta się z czułością i który, mimo upływu lat, wciąż się powtarza w każdym zakątku planety. Myślę o sklejaniu brzegów domowych pierożków za pomocą widelca, wraz z naszymi mamami czy babciami. To właśnie ten moment kulinarnej nauki, w połowie drogi między zabawą a dorosłością, kiedy bierze się na siebie odpowiedzialność za pracę, aby pomóc drugiej osobie” (Dilexit nos, 20).
Święta czystość i Trójca Święta
„Aby żyć cnotą czystości, nie trzeba czekać na starość lub na brak wigoru. Czystość rodzi się z miłości, a dla czystej miłości wigor i radość, właściwe młodości, nie są przeszkodą. Młode było serce i ciało Józefa, kiedy poślubił on Maryję; kiedy dowiedział się o tajemnicy Jej Bożego Macierzyństwa; kiedy zamieszkał razem z Nią, szanując Jej nienaruszoność, którą Bóg chciał pozostawić światu jako jeszcze jeden znak swojego przyjścia do ludzi. Kto nie jest w stanie zrozumieć takiej miłości, wie bardzo mało o tym, czym jest prawdziwa miłość, i jest mu całkowicie obcy chrześcijański sens czystości” (Josemaría Escrivá, To Chrystus przechodzi, 40).
Dzięki łasce uświęcającej człowiek jest jak Tabernakulum Boga. Cała Trójca Przenjaświętsza mieszka w swoim sercu, czyli w duszy i ciele, ponieważ człowiek jest jednością. Więc nasze serce ciało -nasze czyste serce- jest świątynią Ducha Świętego. “Tajemnica Trójcy Świętej stanowi centrum wiary i życia chrześcijańskiego. Jest tajemnicą Boga w sobie samym, a więc źródłem wszystkich innych tajemnic wiary oraz światłem, które je oświeca. Tajemnica ta jest najbardziej podstawowym i istotnym nauczaniem w “hierarchii prawd wiary” (Katechizm Kościoła Katolickiego, nr 234).
Św. Josemaría Escriva zwrócił uwagę, że czystość jest świętą i radosną afirmacją, nie polega na czym negatywny, ale odwrotnie czym pozytywnym, dający człowiekowi wolność i radość życia. Odwoływał się do Świętej Rodziny z Nazaretu – Jezusa, Maryi i Józefa – jako „Trójcy na ziemi”. Według niego, ukryte życie Jezusa w pracy i rodzinie jest wzorem dla chrześcijanina, który uświęca swoje codzienne obowiązki. Życie codzienne jako świątynia: Escrivá nauczał, że praca zawodowa i codzienne życie nie są przeszkodą, ale drogą do świętości. Podkreślał: „Na ulicy jesteś świątynią Trójcy Świętej”.
Podobna idea znajdujemy u św. Jana Pawła II: “Lubiłem rozważać o św. Józefie w kontekście Świętej Rodziny: Jezus, Maryja, Józef. Wzywałem ich razem do pomocy w różnych sprawach. Rozumiem dobrze tę jedność i miłość Świętej Rodziny: trzy serca, jedną miłość. Szczególnie duszpasterstwo rodzin zawierzyłem św. Józefowi” (Wstańcie, chodźmy!, s. 49).
Święta czystość świętego Józefa, tradycyjnie symbolizowana przez białe lilie, symbolizuje całkowitą czystość ciała, umysłu i uczuć, daleką od egoizmu. Jako cnotliwy mąż Maryi, jego czystość nie oznaczała jedynie braku pożądania, ale heroiczną, opiekuńczą i pełną szacunku miłość oddaną Jezusowi i Maryi.
Kluczowe aspekty czystości świętego Józefa. Anielska czystość: Bossuet podkreśla, że aby chronić dziewictwo Maryi, Józef żył „anielską czystością”, demonstrując samokontrolę i hojne oddanie. Czystość serca: Poza fizycznością, jego czystość oznacza prawe intencje, wolne od egoizmu, zaborczości i zazdrości – prawdziwą „lilię” cnoty. Wzór prawdziwej miłości: Jego postępowanie dowodzi, że czystość jest radosnym potwierdzeniem miłości, a nie zwykłym zaprzeczeniem, pielęgnującym zarówno wewnętrzne, jak i zewnętrzne piękno.
Św. Józef jako orędownikiem jest uważany za patrona tych, którzy poszukują czystości duszy, serca i ciała. Czystość Świętego Józefa wzmacnia i wzmacnia charakter, czyniąc go silnym i niezachwianym w wypełnianiu swojej misji (św. Escriva).
Cnota świętej czystości u św. Józefa jako ojciec rodziny.
Św. Józef wziął odpowiedzialność za rodzinę. Rodzina jest dla każdego człowieka sprawą ważną i kryzys naszych czasów – to kryzys rodziny, kryzys w miłości i odpowiedzialności. Z tego powodu św. Patriarcha prezentuje się w naszych czasów jako patron rodzin, ten, który z mocą Bożą broni rodziny. Papież Franciszek tak się wypowiadał: „Wcielenie Słowa w ludzkiej rodzinie, w Nazarecie, porusza swoją nowością historię świata. Musimy zagłębić się w tajemnicę narodzin Jezusa, w ‘tak’ Maryi wobec zwiastowania anielskiego, kiedy w Jej łonie poczęło się Słowo; również w ‘tak’ Józefa, który Jezusowi nadał imię i zatroszczył się o Maryję”.
Warto patrzeć na miłość małżeńską ze strony św. Józefa do Maryi, on był prawdziwym Jej mężem. Trzeba stwierdzić, że wzajemna miłość świętego Józefa i Maryi była pełną, autentyczną i wzorową miłością małżeńską. Pytanie, które pojawia się natychmiast, brzmi: jak może być tak, skoro nie znali się płciowo? Odpowiedź zaczyna się od stwierdzenia, że płciowość jest dobrą rzeczą i człowiek dzięki niej jest mężczyzną lub kobietą w całym swoim życiu, w całej swojej biografii, od poczęcia aż do śmierci. Życie pojawia się poprzez płciowość, która jest darem, trzeba ją zaakceptować taką, jaka jest, w przeciwnym wypadku zaczyna się dramat.
Natomiast płciowość nie jest celem samym w sobie, celem płciowości jest wyrażać osobową miłość i wspólne uczestniczenie w dziele stworzenia nowego człowieka na ziemi. „W każdej sytuacji, w której przeżywamy wartość seksualną jakiejś osoby, miłość domaga się integracji czyli włączenia tej wartości w wartość osoby, owszem: podporządkowania jej względem wartości osoby. I w tym właśnie wyraża się podstawowy rys etyczny miłości: jest ona afirmacją osoby, bez tego zaś nie jest miłością”.
Lubię powtarzać, że małżeństwo, tak jak miłość, ma trzy filary czy fundamenty: ekonomia, eros i fileo. Ekonomia, czyli prawo kierujące domem: dom, posiłki, zadanie domowe, rzeczy materialne. Nie jesteśmy aniołami i pierwszy wyraz miłości jest odpowiedzialnością materialną za rodzinę, miłość małżeńska dba o własny dom. Eros, czyli miłość cielesna, gdzie płciowość ma zasadnicze znaczenie. Fileo – miłość przyjacielska, czyli lubić się wzajemnie: chętnie mąż i żona chodzą razem na spacer, czy do teatru lub do kina, słuchają razem np. muzyki lub dzielą się codzienne odkrycie.
Uważam, że Fileo ma pierwszeństwo, że dzięki tej miłości przyjaźni mąż i żona wrastają jako osoby, budują własną rodzinę. Ta prawdziwa miłość czyni, że rodzina staje się radosnym i świetlanym miejscem, gdzie osoba jest kochana nie z tego, co robi, ale z tego, że ona jest: mężem, żoną, dzieckiem, ojcem, matka. Warto jeszcze raz uciec się do ważnego dokumentu magisterium Kościoła, do Amoris laetitia: „Rodzina Jezusa, pełna łaski i mądrości, nie była postrzegana jako rodzina „dziwna”, jako dom obcy i daleki od ludu. Właśnie dlatego ludzie z trudem rozpoznawali mądrość Jezusa i mówili: ‘Skąd On to ma? Czy nie jest to cieśla, syn Maryi?'(Mk 6, 2-3). ‘Czyż nie jest On synem cieśli?’ (Mt 13, 55). Potwierdza to, iż była to rodzina prosta, bliska wobec wszystkich, normalnie włączona w lud. Także Jezus nie wzrastał w relacji zamkniętej i wyłącznej z Maryją i Józefem, ale chętnie przebywał w rodzinie poszerzonej, w której byli krewni i przyjaciele”.
Wiele teologów – szczególnie w Studium Józefologicznym w Kaliszu – prosi o ustanowienie święta zaślubin Najświętszej Maryi Panny z Józefem w dniu 23 stycznia, jako uznanie każdego małżeństwa sakramentalnego za drogę do świętości. „Małżeństwo Maryi z Józefem stanowi nawrót do historii ‘pięknej miłości’, która rozpoczyna się wraz z Adamem i Ewą. Oboje byli i pozostają dla ludzkości odnowionym ‘sakramentem’ pierwotnej miłości, która oznacza czysty i bezinteresowny dar z samego siebie”.
Św. Jan Paweł II, papież rodzin, polecał św. Józefowi duszpasterstwo rodzin. „Dla mnie także kult św. Józefa łączy się z doświadczeniami przeżywanymi w Krakowie. Blisko pałacu biskupiego są przy ulicy Poselskiej siostry bernardynki. Mają w swoim kościele, pod wezwaniem właśnie św. Józefa, stałe wystawienie Najświętszego Sakramentu. Chodziłem tam w wolnych chwilach i modliłem się, a mój wzrok często wędrował w kierunku bardzo czczonego w tym kościele, pięknego obrazu przybranego ojca Jezusa. Tam też prowadziłem niegdyś rekolekcje dla prawników. Lubiłem rozważać o św. Józefie w kontekście Świętej Rodziny: Jezus, Maryja, Józef. Wzywałem ich razem do pomocy w różnych sprawach. Rozumiem dobrze tę jedność i miłość Świętej Rodziny: trzy serca, jedną miłość. Szczególnie duszpasterstwo rodzin zawierzyłem św. Józefowi”.

Dałem ten text to booknotes lm i AI podał mi następujący plik audio i zdjęcie:
https://drive.google.com/file/d/1tsjKwxb0yx42KeDeTX7YwRCnK-Li_sTT/view?usp=drive_link

Dodatek: Ratzinger Opera Omnia V str 263-265 / Moich sześciu papieży, Julian Herranz str 73



