José de Nazaret: un hombre fiel. ¨La lógica del amor es siempre una lógica de libertad¨ (Patris corde 7).

La figura de José de Nazaret es cada vez más atrayente, más fascinante. ¿Por qué motivo? Pienso que el secreto de este varón santo está en su unión con Jesucristo, en su misión insustituible de ser padre, maestro, educador de Jesús de Nazaret. No nos engañemos, la figura cada vez más atrayente y fascinante es Jesucristo y para acceder a Él nos conviene fijarnos en las dos personas que más le trataron, que mejor le conocieron: María i José de Nazaret. En esta líneas he prescindido del aparato crítico porque lo concibo como una charla o un comentario escrito a pluma suelta sin pretensiones científicas.

A) El magisterio reciente de los papas

El magisterio de la Iglesia está volviendo una y otra vez a la vida y figura de san José. Pensemos por ejemplo en los tres últimos papas y su personal devoción a este santo. San Juan Pablo II, el gran papa polaco, el papa de la familia, con el mejor documento eclesial publicado hasta ahora sobre el santo Patriarca: la exhortación apostólica Redemptoris Custos. El papa Benedicto XVI, el  “bulldozer alemán” o mejor dicho el “Rottweiler de Dios”, sin duda uno de los grandes teólogos del siglo XX-XXI, con su último testamento sobre san José, que explicaré a continuación. Y el papa argentino, con su marcada idiosincrasia ché vos, y su carta entrañablemente familiar Patris corde.

En este breve estudio quiero fijarme sobre todo en la virtud de la fidelidad de san José. Como es bien sabido fidelidad viene del latín fidelitas y este vocablo esta unido a fides, la fe. Un hombre fiel es quien vive de fe, de una fe en Dios Amor, durante toda su vida. Por eso la fidelidad ha sido definida como la perseverancia en el amor en el transcurso de los días. Me gusta la palabra libertad y quiero estudiar y desarrollar esta frase del papa Francisco: la lógica del amor es siempre una lógica de libertad, aplicándola a san José de Nazaret. De Nazaret. También quiero estudiar el tema de Nazaret pues Jesús es Jesús de Nazaret y el santo Patriarca, es José de Nazaret. Pero antes de todo volvamos al papa Benedicto y a su testamento

El papa emérito se retiró en la casa de santa Marta para rezar, pero de alguna manera continuó su evangelización con sus homilias dominicales y algunos artículos teológicos. Sus homilías han sido publicadas con el título ¨El Señor nos lleva de su mano¨ en el año 2025. 57 homilías que son un testimonio póstumo de la excelente predicación del papa Benedicto. No me resisto a citar una palabras de esa homilias que he leído con profunda emoción: ¨Hoy vemos cómo a pesar de todo el aumento del saber y del poder humanos, la vida no se hace más bella, más verdadera: es más, se vuelve cada vez más peligrosa. Cuanto más perdemos la visión de Dios, tanto más perdemos al hombre que se encuentra en gran peligro. Esto es evidente en nuestros días. Y el hombre solo puede curarse si empieza a ver a Dios¨ (p. 132).

Los otros escritos, después de la discusión que provocó sus palabras en libro del cardenal Sahra sobre el celibato, decidió que se publicaran después de su muerte para ahorrarse a sí mismo y a la Iglesia más críticas, sobre todo del ámbito alemán. Y en el año 2023 se publicaron estos artículos en italiano con el título Che cos’é il cristianesimo. Sin lugar a dudas es un testamento espiritual, como viene subtitulado en la edición polaca.

En el prólogo que él mismo escribió explica que al final de este libro, que él mismo había preparado para su publicación, quiere añadir uno de los textos aparecidos en vida como papa emérito. Es una entrevista sobre san José publicada en ¨Die Tagespost, Forum¨ el 1 de abril del 2021. ¨El último capítulo termina con una entrevista dedicada a san José, que por voluntad de mis padre ha sido mi patrón. Cuanto más años tengo su figura se hace para mí más clara evidente. No nos han trasmitido ninguna palabra de José pero sí su capacidad de escuchar y de actuar. Cada vez entiende mejor que su silencio nos habla, y dejando de lado el conocimiento científico, quiere llevarme a la verdadera sabiduría¨.

B) Nazaret: la vida escondida

En esa entrevista nos habla de Nazaret, un lugar desconocido en todo el Antiguo Testamento y el Talmud judío. Algo que llama poderosamente la atención, tan asombroso que Pierre Benoit, uno de los más conocidos y excelentes exegetas, por muchos años rector de la Escuela Bíblica dominicana le dijo a Ratzinger-Benedicto, en una conversación privada, que había llegado a la conclusión de que Nazaret nunca existió. Asombrosamente extraordinario: el Verbo encarnado se ha humillado de tal manera que el lugar elegido para encarnarse y vivir pasa totalmente desapercibido para los contemporáneos de Jesucristo. Lo mismo que nuestro santo, san José: oculto, escondido, sin brillo ni palabras: el varón más grande y santo de la historia de la humanidad, el mejor maestro y discípulo del Salvador del mundo.

El papa emérito cita el gran descubrimiento arqueológico del 2009 que esclareció todas las dudas sobre la existencia de Nazaret. Arqueólogos israelíes difundieron en ese año el hallazgo de la primera casa de la época de Jesús localizada en Nazaret, a sólo unas decenas de metros de la Basílica de la Anunciación, epicentro de la devoción a la Virgen María. La construcción está formada por dos habitaciones y un patio, con una cisterna excavada en la piedra, una casa típica judía de la época, con habitaciones conectadas. Se han encontrado también fragmentos de cuencos de cerámica que se remontan a los siglos I y II de nuestra era, y moldes de yeso, que sólo empleaban las familias judías por motivos de purificación religiosa. Todos los utensilios hallados responden a lo que sería una familia modesta, no hay joyas ni cristales.

Debido a que Nazaret no es mencionada en ningún texto del Antiguo Testamento, ni por el historiador Flavio Josefo, ni en el Talmud judío, algunos eruditos de la corriente histórico-crítica llegaron a plantear la hipótesis extrema de que el pueblo no existía en el siglo I d.C. Estas teorías se basaban en la falta de fuentes documentales contemporáneas a Jesús. Sin embargo, la realidad histórica actual es muy diferente: la postura de dudar de la existencia de Nazaret se debía puramente a un vacío documental en textos no cristianos anteriores al siglo III.

La prueba arqueológica: Hoy en día, la existencia de Nazaret en el siglo I está plenamente demostrada. Diversas excavaciones arqueológicas en la zona han sacado a la luz restos de casas, silos subterráneos, prensas de aceite y tumbas que confirman que en tiempos de Jesús era una aldea agrícola real, aunque sumamente pequeña, pobre y periférica. Por lo tanto, si bien Benoit abordó estas dudas con el rigor y la mente abierta propios de un científico de la historia bíblica, la arqueología moderna descartó por completo la idea de que Nazaret fuera un mito.

Nazaret ocupa un lugar especial en la teología cristiana, a pesar de que en el Antiguo Testamento era un asentamiento insignificante y no aparece en los textos bíblicos. En el Nuevo Testamento, sin embargo, la ciudad se convierte en un punto clave en la historia de la salvación. Los principales temas teológicos asociados con Nazaret incluyen:

a. El Misterio de la Encarnación: Según el Evangelio de Lucas, fue en Nazaret donde el Arcángel Gabriel se apareció a María (la Anunciación). El Fiat («Hágase en mí») pronunciado en Nazaret marca el comienzo de la vida terrenal de Jesús y el momento en que el Verbo se hizo carne.

b. La «Vida Oculta» y la Teología de la Vida Cotidiana: Durante aproximadamente treinta años, Jesús vivió en Nazaret, llevando una vida sencilla y tranquila como artesano. La teología cristiana (enfatizada por el Papa Pablo VI, entre otros) ve la «escuela de Nazaret» como una santificación del trabajo diario, la familia, el silencio y los deberes humanos cotidianos.

c. Una ciudad despreciada (Paradoja de la elección): En tiempos de Jesús, Nazaret tenía fama de ser provinciana y pobre, como se refleja en la pregunta de Natanael en el Evangelio de Juan: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?” (Juan 1:46). Desde una perspectiva teológica, la elección de tal lugar subraya la humildad de Dios, quien entra en la historia humana no a través de centros de poder y riqueza, sino mediante la discreción y la sencillez.

d. Cumplimiento de la profecía: El Evangelio de Mateo menciona que residir en Nazaret era para cumplir las palabras de los profetas: “Será llamado nazareno” (Mateo 2:23). Algunos teólogos relacionan esta palabra con el término hebreo netzer (rama) del Libro de Isaías, señalando a Jesús como el verdadero árbol del tronco de Jesé.

e. El rechazo y el comienzo de la misión: En la sinagoga de Nazaret, Jesús leyó la profecía de Isaías y anunció su cumplimiento, lo cual fue recibido con incredulidad y rechazo por parte de los habitantes. Este acontecimiento simboliza el rechazo del Mesías por su propio pueblo y la posterior proclamación de la Buena Nueva al mundo entero.

C) La fidelidad de san José

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre Nazaret y San José. Podemos una vez más fijarnos en José de Nazaret como un hombre tan escondido como oculta estaba Nazaret para los ojos del mundo. Dios tiene otra lógica que supera las expectativas humanas, es la lógica del anonadamiento hasta la cruz pero que lleva a la exaltación de la gloria real del crucificado, haciendo visible su señorío, su divinidad. San José silencioso y oculto es exaltado como el gran santo, el hombre fiel que cumple con su misión de padre, maestro y custodio del Salvador.

La fidelidad es un valor, una virtud fundamental en la vida de las personas. Dios es fiel a su alianza. Jesucristo es fiel y obediente al Padre, cumple su misión. La fidelidad está unida a la verdad, al cumplimiento de lo pactado. El reconocido teólogo jesuita Ignacio De la Potterie escribió una obra fundamental sobre este tema titulada ¨La Verdad de Jesús. Estudios de cristología joanea¨, donde analiza a profundidad el concepto de la verdad (aletheia) en el Evangelio de San Juan.

En esa obra se nos enseña que la verdad es una persona. No hallamos la clásica definición latina de veritas como adequatio rei et intellectus. En el cuarto evangelio, la verdad no es un concepto abstracto o una doctrina, sino que se identifica con el propio Jesús, quien afirma: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. La verdad en Cristo es su relación con el Padre, por eso la verdad es relacional, es interpersonal.

Esta dimensión bíblica y personal de la verdad, explica De la Potterie, tiene un trasfondo hebreo: el vocablo emeth que significa verdad también se refiere a la fidelidad, firmeza, confianza. Aspecto unido al sentido griego de realidad como revelación. La verdad se revela plenamente en la venida de Cristo al mundo para cumplir su misión de Salvador.

Estos conceptos joánicos sobre verdad y fidelidad los podemos también aplicar a san José. El santo Patriarca es verdadero y fiel pues tiene una relación con Jesucristo tan personal, que está en relación con el cumplimiento de la misión salvadora. El debe salvar al salvador ante el peligro de las disposiciones de un corrompido Herodes. Ante las indicaciones del levántate, coge al Niño y a su madre, vete a Egipto y permanece allí, el evangelista empleando el tiempo aoristo nos indica que san José se levantó, cogió y se fue a Egipto permaneciendo allí hasta la llamada del ángel. Acciones, cumplimiento sin palabras. La fidelidad está en el cumplimiento de la misión no en su expresión oral: el Patriarca calla y actúa.

La frase “la lógica del amor es siempre una lógica de libertad” sugiere que el amor se basa en la idea de escoger, ser elegido y elegir con autonomía. En lugar de ser una obligación rígida o una necesidad condicionada por normas externas, el amor verdadero permite que cada persona decida libremente sus emociones, sus límites y sus compromisos. Esta libertad no significa ausencia de responsabilidad, sino la posibilidad de construir relaciones que se respeten mutuamente y que aferren la dignidad de cada individuo.

En el contexto de las relaciones humanas, la libertad implica:

  1. Autodeterminación emocional – Cada quien puede sentir, expresar o retener sus emociones según su propio juicio.
  2. Respeto a la autonomía – Se evita manipular o controlar a la otra persona; la otra parte también puede tomar decisiones sin miedo al juicio.
  3. Elección consciente – El amor no es un impulso automático; es una elección diaria y deliberada de apoyar, cuidar o elegir a otra persona.
  4. Búsqueda de crecimiento conjunto – Cuando dos personas se liberan de presiones externas, pueden crecer juntas y aprender de sus experiencias compartidas.

En síntesis, la lógica del amor como libertad sostiene que la relación debe estar fundada en la autonomía, la responsabilidad y la elección mutua, permitiendo que cada persona se comporte de forma auténtica dentro de la relación. Una relación que está fundada en la verdad de la persona humana y de su relación con la Trinidad.

D) Conclusiones

En el 2025 celebramos los mil setecientos años del primer concilio ecuménico en Nicea. En diferentes discursos sobre el sentido de la doctrina del omousious to Patri se ha vuelto a recalcar la importancia de la teología, especialmente de la teología trinitaria y también cristológica para entender lo qué es el hombre. En concreto el concepto de persona, el personare latino que hace resonar la voz, o el prosopon griego que mira a la cara, es revolucionario para entender a Dios trino y para entender el ser personal de cada hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Es decir no solo la naturaleza humana, intelectual y libre, es analógicamente parecida al Creador, sino que cada persona humana está en una relación también analógica con las tres personas divinas, en la unidad de naturaleza.

Son bien conocidas las palabras de Gaudium et Spes que vienen a decir, sin ser literal lo que escribo, que solo en Jesucristo el hombre se conoce a sí mismo, que Dios en Cristo revela la dignidad de cada ser humano, creado no para otros sino para él mismo. Es decir cada persona humana no es un instrumento para otra, constituye una finalidad en sí mismo, tiene una grandeza fruto de su condición de hijo de Dios que le da una verdadera libertad y por eso la posibilidad de amar superando la barrera de la temporalidad, es decir amar fielmente, con fe, hasta el fin de sus días.

Nicea con su cristología nos dice que la humanidad de Cristo es asumida por la persona del Verbo, que la corporalidad está dentro de la personalidad, que la persona no tiene cuerpo sino que es cuerpo. La vida corporal como la persona es un don, nadie se lo da a sí mismo y nadie puede cambiarlo. Sería absurdo que una persona nacida en Varsovia dijera que no, que él no ha nacido en esa ciudad sino en New York, pues así lo decide libremente. La libertad del hombre no puede mutar su naturaleza, su don recibido. Los hechos no se cambian, las personas no pierden nunca su identidad corporal, hombre o mujer, tertium non datur.

Es conocida la respuesta rápida de san Juan Pablo II en su primera entrevista como papa a la pregunta: ¿qué frase de la Biblia elegiría? El santo Padre respondió en latín: Veritas liberabit vos. Algún político ateo en su ignorancia refiriéndose a esta frase afirmó, que su programa es inverso: la libertad nos da la verdad. Es un programa no solamente anticristiano, sino antihumano, que destruye los anhelos de felicidad y de sentido que anidan en todo ser humano. Si mi libertad crea la realidad, entonces no hay posibilidad de Dios, ni de sentido, ni de transcendencia. Entonces el ser humano está condenado a la existencia sin ninguna posible trascendencia, entonces Dios a muerto y con él también muere el hombre y todo se resuelve en una pasión inútil.

La tradición judeocristiana nos dice que el hombre no solamente tiene cuerpo – soma en griego o mejor sarx que en español se traduce por carne y que corresponde al término hebreo basar – y que también tiene psique, el nefes hebreo, anima latina, sino que posee una tercera dimensión que supera la dualidad platónica materia-forma, cuerpo-alma, esa tercera dimensión es la ruah hebrea, el pneuma griego, el espíritus latino. El hombre es por naturaleza espiritual, es decir es capax Dei, tiene el espíritu de Dios, está abierto a la trascendencia. Si cortamos esas raíces hacemos un daño mucho más grande que el cortar las alas a un águila.

La fidelidad al plan de Dios consiste en aceptar la propia naturaleza corpórea perteneciente a la persona de cada uno, persona masculina o femenina. La santa pureza es integración de la sexualidad en la realidad personal y por eso una fidelidad al plan divino es una fidelidad a la propia identidad personal y en todos exige la castidad. En san José la santa pureza vivida en un verdadero amor conyugal con abstinencia del uso de la sexualidad está unida a su fidelidad, a su fe en Dios y en los planes preparados por la Providencia: ser el padre de Jesucristo siendo el verdadero esposo de santa María.