Volver a escribir

Uno se sienta otra vez al frente de la pantalla y se hace una serie de preguntas fundamentales: ¿por qué escribir, para quien teclear la claviatura, qué es lo que hago ahora?

Hace años escribí unos mil post en este wordpress y los borré sin posibilidad de volver a recuperarlos. Dejé de escribir pues me di cuenta que era aquello un buscarse a si mismo sin posibilidad de apertura a los demás. Me he convencido que plasmar en los medios de comunicación las propias ideas, experiencias, vivencias, fotografias o pelis es algo que lleva de por sí a una afirmación del propio ego. Sí, ciertamente es muy facil engañarse diciendo que lo hacemos por y para los demás, en definitiva uno se está buscando a sí mismo y su autoafirmación, no dejamos de afirmar nuestro yo en todo lo que hacemos.

¿Es esta una postura cristiana? No. Ser cristiano es una lucha para dejar de ser el centro y centrarse en Cristo y por El, con El y en El centrarse en los demás. No es fácil ser cristiano, no es fácil ser sacerdote, no es fácil ser santo.

He dejado de escribir. ¿Por qué razón o motivo? Muy sencillo: la salud me lo impide. Llevo diez minutos sentado en frente de este ordenador y se muy bien, que para escribir algo que se leible, interesante y que aporte algo, hay que sentarse un buen rato, pensar y sin música -yo por lo menos- teclear, corregir, quitar, pegar… hay que estar sentado un buen rato: un buen artículo de dos o tres folios conlleva por lo menos una hora de sentada. Mi columna no me lo permite. No puedo estar sentado más de media hora. Cuando estoy en el confesionario hago ejercicios de todo tipo entre penitente y penitente: aguanto porque no hay más remedio, no hay más tu tía.

Por eso me he dedicado últimamente al ejercicio físico, que aunque según el decir de san Pablo no es muy útil, pue es el ejercicio de la piedad lo verdaderamente provechoso para el hombre, hay que añadir que cuando el cuerpo funciona el alma se despierta y funciona también mejor. Las dualidades platónico agustinianas nunca me han convencido. Preferio la tridimensión antropológica del ser humano: cuerpo, alma y espíritu. Desde la dimensión espiritual, que es una realidad relacional – capax Dei- se entiende mejor la visión del cielo: la resurrección del cuerpo en su realidad espiritual.

Acabamos este año 2025, año de la esperanza. Bueno todavía quedan un par de meses. Para mi este año jubilar ha sido un año de alegría y retos deportivos. He participado y acabado el IronMan 70.3 el 8 de junio en Varsovia con un tiempo de 7 horas 11 minutos, mi primer medio IronMan¨! Y el 28 de septiembre corrí, también en Varsovia mi primer maratón en 4h28´. Pienso que debería cuidar de mi desarrollo espiritual por lo menos tanto como cuido mi cuerpo para estar en forma. Ese es mi deseo, ese es mi propósito Deo adiuvante!